¿QUÉ ES LA VERDAD?
¡Difícil pregunta!... quizás respondas. Posiblemente digas: ¡a mí, no me importa! Ciertamente no es fácil descubrir la verdad en medio de tanta confusión religiosa. La VERDAD no se encuentra en ninguna organización, religión o secta. Éstas no pueden darte paz interior, ni llenar el vacío del corazón, y menos, darte la vida eterna.
La verdad es una persona, es el Jesús de la Biblia.
Dios en la carne. Es el Mesías de Israel que nació de la virgen María. Es Aquel que se entregó a la muerte de la cruz, y luego resucitó de los muertos. El dijo:
"Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino es por mi"
(Juan 14:6)
¿A DÓNDE TE LLEVA LA VERDAD?
Al cielo, donde está Dios el Padre. La Biblia dice que hay solo un cielo y un infierno, ¿quiénes somos nosotros para negarlo? El cielo es un lugar puro, limpio y de perfecta belleza. Es un lugar digno de ser el habitáculo del Dios Altísimo. Jesús dijo:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna"
(Juan 3:16)
¿POR QUÉ NECESITAMOS ESTA VERDAD?
Porque no hay otra. Quizás parezca muy exclusivista, pero es así. Dios en su amor nos lo ha revelado. Las religiones del mundo intentan acercar el hombre a Dios, algo totalmente imposible. Pero la Biblia nos enseña que Dios se ha acercado a nosotros para salvarnos de nuestros pecados y darnos un destino eterno por medio de Jesucristo. Por eso celebramos la Navidad. La Biblia dice:
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos"
(Hechos 4:12)
¿CÓMO ESCOGEMOS A JESUCRISTO, LA ÚNICA VERDAD?
Pidiéndole que nos salve y transforme. Para transformar un naranjo borde y amargo en un árbol que produzca frutas dulces, necesitaremos hacer un injerto. Transplantando, abonando, y mejorando su ambiente nunca lograremos cambiar la naturaleza del árbol. El naranjo amargo necesita una transformación interna por medio del injerto.
La mejora social y moral, las buenas obras personales tampoco podrán hacer nada con significado eterno.
Sólo si arrepentidos de nuestros pecados pedimos a Cristo que entre en nuestras vidas y corazones, su sangre, al igual que la sabia dulce de un buen naranjo, nos limpia, perdona, y nos transforma dándonos una nueva vida. De esta ÚNICA manera recibimos la vida eterna.
Dios nos dice que la decisión que tomemos en esta vida, en cuanto al Señor Jesucristo, determinará nuestro destino eterno. Jesús dice:
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo"
(Apocalipsis. 3:20)